Cartas de fútbol | “Todo ok, Juan Carlos. Todo ok”
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“Todo ok, Juan Carlos. Todo ok”

Hola Juan Carlos. Aquí me tienes, rejuveneciendo un poco. He de confesar que yo en 2005 todavía escribía alguna carta y al fin y al cabo esta correspondencia no es otra cosa que un viaje al pasado, a aquellas mañanas de universidad, para rebuscar en el buzón el amor perdido por la pelota o por el periodismo. Lo cual no quita que estemos desentrenados en el formato y que vayamos afinando con el intercambio de textos. Prometo ponerme en forma antes que Cassano.

Empiezo por el final para volver al principio. La nuestra es la generación de Fábregas, la que no termina de encontrar su lugar en el mundo, la que soñó con ser leyenda, la que creció con todas las comodidades y la que bajó los brazos al primer sopapo de realidad. No estábamos acostumbrados a sufrir. Luego algunos se levantaron. También lo hizo Cesc, al que nadie podrá discutir su perseverancia. Otra cosa fueron sus decisiones. Sobre el centrocampista catalán leí días atrás una definición que me pareció excesiva, pero con un poso amargo de veracidad: Consiguió no ser querido en ninguno de los equipos en los que estuvo. Por el aficionado, se sobre entiende. Creo que el paso del tiempo le hará recuperar, al menos, el cariño gunner.

Si algo no ha cambiado en este tiempo es nuestra ingenuidad. ¿En serio llegamos a creer que el VAR acabaría con la polémica en el fútbol? ¿En España? ¿En el Parque de Atracciones de las polémicas? Ni la apertura arbitral, con ruedas de prensa anunciadas a bombo y platillo, con audios y videos de conversaciones entre los colegiados ha desterrado la querencia de este país por la sospecha y la conspiración. Los medios de comunicación de Barcelona y de Madrid, pero también de Sevilla, Valencia o el País Vasco, agitan una bandera que ondea exclusivamente en beneficio propio y que luce a media asta con cada decisión en que se sienten perjudicados, habitualmente cuando no se suman los tres puntos. Mientras tanto los aficionados languidecemos en el “y tú más”, prestando más atención al ruido que al juego. ¿Te has dado cuenta lo que cuesta ver algo de césped en algunos informativos deportivos (sic)? Será la nueva receta de la post-verdad para ser líderes.

Te reconozco que a veces me pasa como al cantante de Carolina Durante en El Himno Titular:

No me gusta que me guste el fútbol,

pero qué le voy a hacer…

Hablabas también de The Sinner y de cuándo deja uno de ser culpable. Ya he apuntado la serie en la lista de recomendaciones, aunque para responderte a la pregunta no necesito verla. La clave está en saber olvidar y en responder con soltura: “todo ok, Juan Carlos. Todo ok”.

En Barcelona ya está claro que el líder es tan sólido como soso. D10S mediante La Liga volverá a ser azulgrana, aunque hará falta algo más que ayuda divina para asaltar Europa. Con ese objetivo andan a la caza de un nueve que dé un respiro a Luis Suárez, cuando ya tenías uno en la plantilla, pero has preferido traspasarlo. Cosas de directivos. En esa carrera se les ha escapado una presa mayor, un jugador para marcar época. Todo apunta a que De Jong ha preferido la luz de París. Antes se escapó De Ligt, a cambio llegará Todibo, que es lo que era Matthijs hace dos años, un desconocido. Ya entonces le seguía el Barça pero optaron por otros de rendimiento más inmediato. Es la política que impera en Can Barça desde la ascensión de Pep Segura, algún día le dedicaremos una carta. Hasta entonces te dejo la última reflexión que lleva todo el día rondándome la cabeza ¿no será que los que han perdido brillo y grandeza son precisamente el Real Madrid y el Barça? No encuentro otra explicación a tantas calabazas.

A ver si me sacas de dudas.

Un fuerte abrazo.

Emmanuel.