Morata y el Equipo A - Cartas de fútbol
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Morata y el Equipo A

Hola Juancar. Para saber cuánto daño han hecho Messi y Cristiano en nuestro fútbol hay que ponerse en la piel de los rivales. El Sevilla, sin ir más lejos, ha recibido hasta 33 picaduras de La Pulga. Es su víctima favorita hasta en noches como la de ayer, donde se reservó la guinda para redondear un partido en el que se había dedicado a liderar y a asistir, a mandar con su ejemplo y a generar fútbol para el resto durante los 90 minutos anteriores. Te avisaba en mi última misiva de que la eliminatoria sería lo que quisiera Messi. Y mientras asistía a la remontada recordaba una de las series que marcó nuestra infancia, el Equipo A: “Me encantan que los planes salgan bien”, terminaba diciendo Hannibal Smith cada vez que resolvían un entuerto. A Messi solo le falta el puro de Hannibal.

En el Equipo A que sacaron ayer los culés para demostrar que querían la Copa, la única excepción fue Cillesen. Aunque el cancerbero neerlandés va camino de convertirse en el mejor suplente de Can Barça. Su actuación me pareció decisiva, y no es la primera vez. Jasper sería titular en cualquier equipo aspirante a la Champions. Algo similar opino de Keylor Navas, aunque en el caso del costarricense no tengo tan claro que haya hecho algo para acabar en el banquillo. Al fin y al cabo cuando llegó Courtois, el titular era él, ¿no? Sea como sea, el ejemplo y la entrega de ambos es un canto no solo a la profesionalidad, sino también a la resiliencia.

Tenía apuntado la cuestión de la profesionalidad a raíz del fichaje de Morata por el Atlético, y al final, ha salido antes en la carta. Así que abordemos ya tu pregunta. Morata es Alfonso 2.0. Eso pensaba mientras imaginaba a los responsables del Atlético de Madrid rebuscando en los álbumes familiares del delantero madrileño. De él depende, también de sus piernas, de su idilio con el gol y de la convicción con la que profese el credo cholista, que su historia con las rayas rojiblancas borre su pasado blanco. Aunque ese mismo pasado le legitime también para besarse el escudo al primer encuentro con el gol, visto lo visto en las fotos. El destino, ya sabes, siempre se guarda algún quiebro.

Supongo que como le pasó a Pereza, Morata ha decidido cambiar su rincón favorito de Madrid.

Hay también unas imágenes que han corrido como la pólvora por redes sociales esta semana y me apetece comentarlas contigo. Son un cóctel perfecto de la pasión, el amor a unos colores y los sueños que se cultivan en la niñez. Son las confidencias entre un recogepelotas del Atleti y el Mono Burgos. Junto a ellos varios canteranos a los que el pequeño transmite ánimos y cariño, como el hermano pequeño que mira con admiración al mayor. La captaron los compañeros de El Día Después, y yo me volví a imaginar a Morata. Más aún cuando el niño se sumó a los cánticos de la grada y saltaba al grito de ¡Vikingos No! Acto seguido pensé en Tebas y en su política de censura en las retransmisiones de todo aquello que no convierte también al fútbol en políticamente correcto, en una perfección impostada, en un diario de nuestras vidas sin borrones. Hasta las preguntas a pie de campo tienen ya libro de instrucciones.

Volví al vídeo e imaginé que, más pronto que tarde, tampoco será posible.

A ver si en esto yerro el pase.

Un abrazo,

Emmanuel.