Cartas de fútbol | ¿Qué tendrá el fútbol?
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¿Qué tendrá el fútbol?

Hola, Emmanuel. El VAR sigue cosechando polémicas y el excedente que dejan las alimañas sirve para las reflexiones de los demás. El estado actual del videoarbitraje lo resumió muy bien Juan Carlos Crespo al acabar el derbi madrileño: “En todas las jugadas conflictivas de hoy, si el mismo árbitro toma la decisión contraria a la que ha tomado, el mismo VAR le hubiera dado igualmente la razón”. Ése es uno de los problemas de entrar en lo interpretable: hay jugadas para las que dos personas nunca se pondrán de acuerdo; incluso una misma persona puede que viaje de una opinión a otra en cuestión de segundos en función de la repetición que vea en la tele. El VAR irá evolucionando y una mejora sería introducir más cámaras. Por ejemplo, una a cada lado de la línea del centro del campo para comprobar fueras de juego que arranquen más cerca de la medular que del área. La empresa que lo gestiona dirá que eso supone más gastos para ella, a lo que habrá que responder que en realidad ganaría menos dinero y más credibilidad.

Una de las imágenes del derbi fue el lanzamiento de ratas de peluche a Thibaut Courtois: ningún ex perdona que declares que el amor actual es el que siempre buscaste. La rivalidad es una de las salsas del fútbol y va evolucionando: hace 17 años se tiraban animales de verdad y pasados por el horno. Que le pregunten a Figo. ¿Crees que las hinchadas han mejorado su comportamiento en las gradas en los últimos años?

Me comentabas en tu carta anterior que te congratulaba ver a los jugadores de Barça y Madrid charlas amistosamente tras el partido de Copa. Te diré que hay aficionados que no entienden esa cordialidad tras una derrota. Después del 5-1 en el partido de Liga, numerosos seguidores blancos bramaban por ver a sus futbolistas intercambiar camisetas y sonrisas con los culés. Me pregunto qué hacen ellos con sus amigos barcelonistas, si acaso les retiran la palabra durante un par de días. O quizás zanjaron su amistad al enterarse de qué colores apoyan, quién sabe. Esto me ha hecho plantearme una pregunta: ¿qué te acerca más a una persona: su equipo de fútbol o su ideología? A ver cómo bajas ese balón de las nubes.

Yo intentaré responder al que me enviaste sobre si a Kapuscinski le gustarían Vinicius y Malcom. Si el reportero polaco pensara lo mismo para los futbolistas que para los periodistas y tomamos su máxima de que “los cínicos no sirven para este oficio”, habrá que concluir que sí, le gustarían. Ambos han estado arrinconados en los lugares con más ego por centímetro cuadrado y han sabido esperar en silencio y aprovechar sus oportunidades. No se me ocurre mayor virtud para alguien que practica un juego en equipo.

No sé si sabías que Kapuscinski fue portero antes de quedarse definitivamente con el re- delante. Jugó en los juveniles del Legia de Varsovia y siempre declaró que el fútbol era su único recuerdo agradable de la infancia, marcada por la II Guerra Mundial. ¿Qué tendrá el fútbol? Eso mismo me pregunté durante el Mundial, cuando un grupo de inmigrantes rescatados por el Aquarius celebraba la victoria de Senegal frente a Polonia. Habían pasado varios días a la deriva y el fútbol les devolvía a la normalidad durante unos minutos. Estamos acostumbrados a oír que es el opio del pueblo, pero a veces el fútbol es la salvación. Muchas noches, cuando intento huir de los problemas reales de la vida para intentar dormir, imagino partidos en mi cabeza: goles, regates, balones salvados sobre la línea… Unos los juego yo junto a mis amigos. Otros los guionizo con jugadores y equipos reales. El fútbol es el mejor camino para llegar a los sueños. ¿Será ése su secreto? ¿Tú qué crees?

Un abrazo,

Juan Carlos.