El confesionario - Cartas de fútbol
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El confesionario

Hola Juan Carlos. Empecemos con una confesión: nunca me ha gustado hablar de dinero. A mi pudor inicial se suma la duda perenne de que si el que está enfrente acabará con la sensación de que lo que para mi es mucho para él es poco o viceversa. Y ante esa tesitura opto por firmar el empate y rehuir ese uno contra uno.

De ahí que la famosa respuesta de Piqué en La Resistencia sobre su patrimonio y el presupuesto del Espanyol me pareciera poco elegante. Quizá ingeniosa (si tenemos en cuenta que el fin de semana había un derbi barcelonés) y para nada ofensiva. Los que hemos vivido los 90 sabemos lo que es calentar un derbi, ya sea en Madrid o en Barcelona, los que vivimos la rivaliad Pep-Mou sabemos que esto es disparar con pistolas de agua. Los que escuchan, leen o ven noticias en las que se habla del “patrimonio de Amancio Ortega es superior a…” o las listas de Forbes, o las ganancias de cualquier CEO de una multinacional deben acabar el día corroídos por la envidia.

A Piqué se le ha acusado de fomentar el bullying, de provocar la airada reacción de las redes sociales con Pedrosa (twitter como vara de medir, así nos va) y de calentar un derbi en el que no se vio una mala patada. Creo que a esta hora Gerard se sigue riendo, que es precisamente lo que fue a hacer a La Resistencia (un programa de humor). Reírse de todo es también lo que hacía Groucho Marx, al que tampoco le costaba hablar de dinero: “¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!”

También se llora en esto del fútbol. Y las lágrimas suelen reconciliarnos siempre con los protagonistas, porque nada iguala más que compartir las penas. El llanto de Iago Aspas este fin de semana tenía algo de redentor, de tensión liberada tras meses de frustración y lesiones. Su imagen en el banquillo de Balaídos después de haber capitaneado la remontada de un Celta que se asfixiaba reflejaba como ninguna otra la pasión que impregna el fútbol. Iago puede presumir de haber conseguido lo que no tiene Messi, y no me refiero al Mundial, hablo de ser profeta en tu tierra. Solo falta que en la Ría inauguren una iglesia en su honor, pero en Vigo son más de la Rianxeira.

Y ya metidos en temas de fe, habrá que escuchar al que más sabe o al menos al que tiene línea directa con el cielo. Dijo el Papa Francisco en esa magnífica entrevista que concedió a Salvados que el periodismo tiene cuatro pecados. El último que mencionó fue la cropofilia: “hay medios que viven de publicitar escándalos sean o no verdaderos” y ese amor a la cosa sucia nos está pringando a todos de mierda. De vez en cuando haríamos bien los periodistas en hacer examen de conciencia. No hay que ser religioso para ello, simplemente hay que respetar la responsabilidad social que conlleva nuestro trabajo.

Por lo pronto, yo voy a confesarme porque en estas cartas ya hemos llamado D10S a Messi y dice Francisco que eso es un sacrilegio.

Un fuerte abrazo,

Emmanuel.