Parábolas - Cartas de fútbol
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Parábolas

Hola Juancar. Ayer me acordé de esa fantástica película que es Volver a empezar. Hay un momento, quizá el de más carga dramática de la cinta en el que Antonio Ferrandis utiliza el fútbol y a su querido Sporting de Gijón para desdramatizar su situación personal. “Antonio lo siento, lo siento mucho”, le dice José Bódalo en un intento de reconducir la conversación al tema principal. “Si está bien, todo está bien, Roxu”, le responde Ferrandis. Eso mismo nos dijo Iker Casillas, que todo estaba bien después de hacer la parada de su vida. Nunca es tarde para volver a empezar, ni para ver la peli de Garci.

Últimamente me cuido mucho de utilizar el verbo apostar. El fallo es mio, lo reconozco, porque me he dejado atrapar por las connotaciones negativas que han surgido a su alrededor. Y eso que yo no veo a las casas de apuestas como el demonio de las nuevas generaciones. Ocurre, sin embargo, que en el discurso oficial que se ha extendido en este país siempre se utiliza el mismo atajo. Se prefiere prohibir a regular, no digamos ya a educar. Sé que estos establecimientos proliferan en los barrios de clase trabajadora, en los que los alquileres son también más bajos y que los clubes de fútbol abrazan esa publicidad porque a ellos lo que les interesa es la cuenta de resultados y no tanto la procedencia de ese dinero. Un dinero que, por otra parte, estas empresas ganan lícitamente, no engañan a nadie. Por eso cuando hablan de adicción lo que están enmascarando, en realidad, es la codicia. Inherente al ser humano. Y todo ello multiplicado en una sociedad que estimula el ganar dinero fácil. Vivimos la primavera del Bet and Win.

A esa primavera ha llegado en plena floración Messi. Nunca había visto a nadie transformar un deseo en hechos como lo hace el argentino. Dicen que Michael Jordan ganaba los partidos cuando se lo proponía, eso sentí con Messi el otro día. La ‘amenaza’ de agosto (Klopp dixit) está a un par de pasos de cumplirse. Sin un juego brillante, sufriendo, sintiéndose zarandeado y renaciendo de sus cenizas (o de las paradas de Ter Stegen) en cada partido. La parábola de Messi no es la del tercer gol ante los reds, antológica por cierto, es mucho más sencillo que todo eso: resistir es ganar. Sobre esa idea se ha edificado el Barça de Valverde. Un Barça menos romántico que antaño pero que ya husmea el tercer triplete de su historia.

Al hilo de esto y de la reciente exaltación de la democracia, vía elecciones generales, que se ha producido en nuestro país quería hablarte. Pocos aficionados pondrían en tela de juicio la temporada azulgrana y sin embargo en Barcelona las voces en contra del juego del equipo y de los planteamientos de Valverde se siguen produciendo. Poco importa que Arturo Vidal parezca hoy una pieza fundamental para aspirar a la Copa de Europa, ¿quién nos lo iba a decir?, pero esa es la grandeza de este juego llamado fútbol, indescifrable y lleno de recovecos en los caminos hacia la victoria. Pero esa diversidad de opiniones, esa variedad en la crítica y esa paleta de estilos creo que enriquecen más al club que el pensamiento único. A mi Valverde me gusta por muchas más cosas que su pizarra, pero entiendo que su recuerdo será más parecido al Barça de Rijkaard que al de Guardiola.

En definitiva, hay un hilo común que se teje desde Volver a empezar hasta Rijkaard, pasando por Casillas, Messi, Valverde o Arturo Vidal. Incluso por la tentación que supone el dinero fácil de las casas de apuestas: Resistir es ganar. Y en esas estamos también nosotros, amigo.

Un fuerte abrazo.

Emmanuel.