Campañas de Marketing - Cartas de fútbol
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Campañas de Marketing

Hola Juancar. La era del marketing sigue haciendo estragos. Recuerdo cuando en los años más oscuros del ciclismo, la época del Caso Festina o la Operación Puerto que pinchó más de una rueda, hizo fortuna la frase convertir a un mulo en un purasangre. El marketing se ha desvirtuado en algo parecido pero sustituyendo aquí las inyecciones de EPO por eslóganes de autoayuda. Y el fútbol, deporte rey sobre todo en los despachos, no podía escapar a esa lógica.

La última campaña de marketing del FC Barcelona lleva por título La pilota ens fa més (el balón nos hace más) y ha tenido que ser la propia pelota quien desmintiera a los creativos. También a los directivos y técnicos del Barça: “Pensar en controlar es un error, hay que atacar”, dijo Valverde nada más pisar suelo inglés. No es ni siquiera necesario repasar la hecatombe de Anfield para darse cuenta que el balón dejó hace tiempo de ser el epicentro del Universo Barça. Es algo parecido a lo que le ocurre a las estrellas del rock con sus hits, que terminan renegando de ellos de tanto cantarlos.

En tu última carta decías que Iker Casillas era hijo futbolístico de Del Bosque. El Barça, guste más o guste menos, es el legado de Johan Cruyff. Solo cuando se han aplicado sus principios y sus ideas futbolísticas los culés han ganado. Y no solo eso, también ha despertado admiración y respeto por su propuesta de juego. La evolución del fútbol puede llevar a ese juego de posición a necesitar matices y retoques para alcanzar la cima pero el Barça vuelve a tener a mano el espejo en el que mirarse. El Ajax, la cuna de Cruyff, les ha vuelto a marcar el camino.

No ha tenido nunca campañas de marketing a su alrededor Ernesto Valverde. Con el Txingurri me sucede algo paradójico, me gusta bastante su carácter, su forma de comunicar y explicarse, incluso su gestión del grupo y los muchos temas deportivos y extra deportivos que ha sorteado, pero no comparto en absoluto ni su pizarra, ni su temor atávico a los rivales. Esa falta de valentía, ese frenar al otro antes de potenciar las virtudes propias le ha condenado en los dos únicos patinazos que ha tenido en su etapa azulgrana. Ocurre que con los acordes de la Champions y con los focos del planeta fútbol alumbrando con todas sus fuerzas, el ridículo ha sido mayúsculo. Tanto que ni siquiera otro doblete borraría el escarnio.

De ahí a hablar de fracaso hay un trecho. La generación a la que nos prometieron de todo llevamos mal aquello de no alcanzar nuestras metas, será por eso que nos gusta tildar de fracaso todo lo que no suena a victoria, a éxito o a miles de likes en las redes sociales. En el fútbol, donde las trincheras cada vez son más grandes, todo empieza a resumirse en Champions o Apocalispis, sin reparar que los dos finalistas de este año tiene detrás proyectos de largo recorrido. 4 años y cero títulos lleva Klopp en el Liverpool, uno más y el mismo botín lleva Pochettino en el Tottenham.

Bien haríamos en reparar también en tipos como David Ferrer. El alicantino colgó la raqueta en Madrid tras luchar durante toda su vida con gigantes. Su mejor victoria no fue ganarles en alguna ocasión, sino hacernos ver que era posible. Y todo ello sin campaña de marketing alguna.

Un fuerte abrazo,

Emmanuel.