La elástica - Cartas de fútbol
544
post-template-default,single,single-post,postid-544,single-format-standard,do-etfw,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-17.2,qode-theme-bridge,disabled_footer_top,qode_header_in_grid

La elástica

Hola, Emmanuel. Llevo unos días retrasando el momento de escribir esta carta a la espera del terremoto que debe producirse en el Madrid más pronto que tarde, aunque el Madrid es una entidad acostumbrada a juguetear con el último minuto, tanto en el campo como en los despachos. A veces sale bien y presentan a Bale o a Ronaldo ya en septiembre, pero en otras ocasiones falla el fax y la verdad es que no me atrevo a decir que fuera para mal. Ahora que sale aquí el fichaje frustrado de De Gea por el Madrid, creo que deberíamos plantearnos algún día escribir relatos de fútbol-ficción tomando como base realidades que no fueron por muy poco: Xavi marchándose al Milan, Iniesta fichando por el Madrid en 2006 tras las elecciones ganadas por Juan Palacios, Guardiola como director deportivo del Barça en 2003 con Lillo de entrenador, Del Bosque renovando en el Madrid galáctico, Eto’o volviendo a vestirse de blanco en lugar de llegar a Can Barça… Me gusta eso de pensar en qué habría pasado si el destino no hubiese hecho una elástica.

No se sabe si el Madrid juega al despiste o despistado, porque después de comenzar la pretemporada en marzo resulta que a 10 días de arrancar la Liga todavía faltan piezas importantes por colocar. Dentro y fuera. Bale y James no cuentan para Zidane e, incomprensiblemente, siguen en la plantilla. Sobre el galés hemos escuchado millones de veces que “tiene mucho cartel en la Premier”, que es una expresión para hacerse el listo tratando por tontos a los demás, especialmente a los ingleses, como si allí no se viera la Liga española. Me preguntabas en tu carta anterior por el caso del colombiano y si Florentino permitiría su fichaje por el Atlético. Cuesta pensar que después del 7-3 el Madrid siga vendiendo descartes al vecino y arriesgarse a sufrir la derrota del Wallapop.

Se empieza a filtrar que el entrenador y el club (como si Zidane no fuese parte del club y como si cuando dicen el club no estuvieran diciendo en realidad Florentino Pérez) van por caminos diferentes. El aficionado empieza a dudar de Zidane porque el único discurso que trasciende es el del alto mando y todavía está por verse la primera vez que alguien hable en nombre del entorno del técnico francés. La sonrisa de Zidane siempre ha sido un cortafuegos y parece que así seguirá siendo: nunca dispararía a su hogar. El hincha, ante la falta de mensajes claros y rotundos del entrenador, duda de él porque se agarra a cualquier respuesta, da igual el origen. Si finalmente no llega Pogba, la gran petición de Zidane, ¿cómo podrá sostener alguien que es un equipo de autor? Sobre esto te pregunto: ¿quién debería decidir los fichajes: la dirección deportiva (que en el Madrid coincide con la presidencia) o el entrenador?

¿Cómo ves al Barça? Desde la distancia parece que tiene mejor plantilla que nunca, aunque quién sabe si de tanto apurar en el blackjack no acabará pidiendo una carta de más.

Ya queda menos para ver si se besan el escudo los nuevos fichajes, que, coincido contigo, confunden la ilusión con el amor: lo segundo hay que ganárselo.  

Voy a la piscina para ver por dónde sale la elástica del mes de agosto.

Un abrazo,

Juan Carlos.