El hambre en el fútbol - Cartas de fútbol
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El hambre en el fútbol

Hola, Emmanuel. Estaba el sábado tranquilamente viendo el partido del Madrid en casa de mis suegros (algún día te contaré en una carta cómo fue mi presentación a esa familia colchonera, el día después de que el Madrid le ganara La Décima al Atleti, y otras anécdotas de derbis madrileños con mi suegro abriendo la botella de whisky cada vez que los rojiblancos marcaban gol en aquel 4-0 prefiesta de cumpleaños de Cristiano Ronaldo con Kevin Roldán de invitado estrella) cuando se fue la señal debido a una tormenta. Fueron 10 minutos donde el cielo se encargó de decirnos que igual no lo estamos cuidando bien. Cuando todavía se derrumbaban las nubes, vimos que el patio trasero estaba totalmente inundado y a punto de empezar a entrar agua en la casa. Menos mal que justo entonces frenó la lluvia y todo quedó en un susto. No sé si las imágenes de las inundaciones y riadas de las últimas semanas han pasado siempre o simplemente ahora se ven más porque todos tenemos una cámara de vídeo en el bolsillo.

Una duda parecida me surge con los jugadores de antes y las leyendas que se cuentan sobre ellos, cuando no se veían todos los partidos ni mucho menos se analizaba todo como ahora. No sé si eran tan buenos o es que ahora vemos absolutamente todo, hasta los defectos. Fíjate que hay gente que dice que Messi no puede ser el mejor de la historia porque lleva cuatro años fallando en los partidos importantes de la Champions, como si los grandes del fútbol hubiesen ganado tripletes todos las temporadas. ¿No te parece que vivimos en la era de la exageración suprema y que estamos más que obsesionados con una perfección imposible de conseguir? Queremos ser máquinas, pero sin obsolescencia programada.

Vuelvo al partido del Madrid el sábado. La señal regresó al descanso y pudo ver (repetidos para el resto, a estrenar para mí) los dos goles de Benzema y el de Casemiro. Recuerdo que una vez le escuché decir en una entrevista al brasileño que “yo veo cada balón dividido como si fuera un plato de comida” haciendo referencia a una infancia donde reinaba la escasez. Quizás esa frase deba comentársela a sus compañeros para que vuelvan a recuperar el hambre. También estaría bien que propusiera a la International Board cambiar algunas reglas del juego y que se permitan cambios en el fútbol al modo del balonmano: para que Casemiro descanse en fase ofensiva y vuelva al campo en cuanto el Madrid pierda el balón. Como pasó con Makelélé, a Casemiro se le valora más cuando falta.

Para responder a tu pregunta sobre cuánto pagaría hoy el Madrid por un Eto’o, te reconoceré que hay errores inevitables. Nadie en 2004 lo habría cambiado por Ronaldo. Hoy, que no está Ronaldo, tampoco está disponible aquel Eto’o de 23 años. Aquello sí que era hambre, aunque alguna vez escupió después en el plato que le había dado de comer. Eso sí, supo pedir perdón.

Me despido preguntándote por Ansu Fati. ¿Qué hay que hacer ahora con él? ¿Darle 10 minutos por partido? ¿Seguir confiando en él como titular? Es inevitable acordarse de la valentía de Valdano con Raúl… ¿Ves a Valverde apostando por él cuando estén todos bien? Está por ver también la osadía de Ansu y si también reacciona como aquel joven 7 madridista: “Si quiere ganar, póngame”. Otro que nunca saciaba su hambre.

¡Feliz vuelta de la Champions!
Un abrazo,
Juan Carlos.