El inexorable paso del tiempo - Cartas de fútbol
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El inexorable paso del tiempo

Hola, Juancar. Me gusta medir el paso del tiempo en los once titulares. Es cierto que ya no es como antaño, cuando éramos pequeños y las rotaciones solo las ejercían los gimnastas. En aquellos equipos titulares recitados casi de memoria uno podía advertir cuando una pieza pedía paso o perdía peso, que suena parecido, pero es justamente lo contrario. El tiempo, ahora parece correr tan rápido como cambian las alineaciones de nuestros equipos, algunas con hasta ocho cambios de un día para otro.

El tiempo también nos da señales inequívocas de su velocidad a través de las lesiones de Messi. Si el argentino conseguía detenerlo con sus arrancadas, con sus quiebros o en sus citas puntuales con el gol, también consiguió frenar las lesiones. El primer Messi se rompía mucho, casi tanto como el Messi de los 32, incapaz en esta temporada de encadenar más de dos partidos seguidos. El futuro se nos echa encima con una velocidad espantosa. La misma que hace tiempo le falta a Suárez. ¿Hasta cuándo puede vivir un delantero sin marcar un gol?

El otro día leí una reflexión en la que comparaban a este Luis Suárez con el último Raúl del Madrid. Se mantiene el carácter, se mantiene la actitud, se redobla incluso el esfuerzo, pero el gol llega a cuenta gotas, ¿no crees?

Time is on my side, cantaban unos imberbes Rolling Stones en 1964.

Y esa podría ser la banda sonora de Ansu Fati, quien volvió a encender al Camp Nou con su descaro y atrevimiento, mientras nos recordaba que el tiempo corre tan rápido como él la banda. Hay rasgos de Ansu que me recuerdan a la irrupción de Vinicius el año pasado, incluso a la reciente actuación, gol incluido, de Rodrygo. Imagino que con el ejemplo tan cercano de su compatriota nadie elevará al 27 a la categoría de estrella, por mucho que haya tardado menos que su otro compatriota, Ronaldo Nazario, en marcar.

Ya deberíamos haber aprendido que el fútbol actual es como Hannibal Lecter: “A mi no me interesan los corderos, solo me los como”. Imagino que ni los más pequeños cuelgan ya pósters en su habitación, por si se los cambian a la próxima semana.

Un fuerte abrazo,

Emmanuel.